05 septiembre 2006

Este blog ya no tiene sentido

Desde el día en que empecé este blog quería escribir un post con este título. Aunque evidentemente, lo que yo pretendía era dejarlo porque Cosita ya no era infiel, sino que había dejado a su marido para estar conmigo.

Pero las cosas no son siempre como uno quiere , y esta vez tampoco ha sido así. Este blog ya no tiene sentido, y no lo tiene porque Cosita ya no es infiel, así que no hay ningún amante que pueda contar lo que pasa, no pasa o desearía que pasase en esta relación, que ya llegó a su fin.

Hace unos días hablé con Cosita. Me llamó por teléfono, porque en mi nick había una frase referente a una lesión que sufrí, y llamó para interesarse por mi. Me pareció una conversación fría como nunca, aunque yo hice lo posible por ser el payaso que siempre la hacía reirse con tantas ganas. Sin embargo, esta vez no pudo ser. Le pregunté por su marido, y la respuesta fue "muy bien". No solo "bien", sino "muy bien". Me dolió escuchar eso, no voy a negarlo, pero por otra parte, fue como el cerrar la puerta al salir, despacito, sin ruido.

Yo quería que Cosita fuese feliz, de una manera o de otra, y ella eligió lo más fácil, y le salió bien. Al menos, ella así lo cree, así lo afirma, y yo no debo tener motivos para dudar de ello. Y en el fondo, me alegro de que sea feliz. Nadie podría garantizar que conmigo hubiese sido mejor, pensándolo friamente, aunque muchos pensemos que está claro.

Quizás esta no sea una forma muy buena de acabar con lo que vivimos, pero tampoco es tan mala. Es, como decía antes, una forma de irse suavecito, sin ruidos; si un abrazo, "buena suerte, te recordaré siempre", sin un estruendoso beso de despedida, pero también sin una mala palabra, sin un mal gesto, conservando el recuerdo de todos los momentos tan buenos que vivimos.

Lo que más me ha dolido en todo este tiempo es que ayer no me felicitó por mi cumpleaños. Que no haya querido hacerlo o se le haya olvidado no tiene importancia ninguna.

No se preocupen por mi (aunque se que algunos no podrán evitarlo), porque estaré bien. Ahora estoy triste, porque todo final es triste, porque si parejas que se odian se sienten tristes al despedirse, si Cosita sufría por su marido en los momentos en que menos le quería... ¿cómo no voy a estar yo triste, también?. Pero a mi se me pasan las cosas malas enseguida. Y esta historia ha tenido pocas malas, y muchas muy buenas.

Dejo de escribir en el blog, con la promesa de que si algo relevante ocurre, volveré para contarlo.

Mientras, de aquí me llevo el descubrimiento de alguna gente impresionante, como Marta, Martha, Reich, Julio, Susana, Adrián, o Respiro, entre otros. Algunos han criticado, otros apoyado, otros han vivido esto como si fuese su propia historia, y les estoy muy agradecido, y estoy seguro que hablo con certeza cuando digo que Cosita también.

No se si debo, pero quiero deciros que lo siento, porque me han quedado muchas cosas por contar, a pesar de que hubiese querido hacerlo, pero ahora ya no es momento. Es momento de cerrar esta puerta, desear que Cosita sea feliz por mucho tiempo y no vuelva a necesitar de mi; no se trata de olvidar todo esto, pero sí de pasar página.

Espero que a alguien le sirva de algo toda historia; no como ejemplo, porque cada historia está llena de matices que la hacen singular, aunque pueda ser parecida; pero si espero que alguien haya aprendido que hay que luchar por uno mismo, por la felicidad de cada uno, sin importarle nada más, como ha hecho Cosita, o como hago yo mismo. Que no lo duden, seré feliz también... ahí fuera hay miles de cosas fantásticas esperando a que las disfrutemos.

Gracias, muchas gracias a todos los que leyeron un pedacito de mi historia.

30 agosto 2006

Ayer llamé a Cosita

Sí, la llamé, porque vi algo en el nick del msn acerca de algo que la fastidiaba... Así que quise saber qué había pasado y que tal estaba. Me lo contó, y estaba bien, no pasó nada. No tenía nada que ver con nostros o con su marido, por si alguien pudiera dudarlo. Con él, todo va bien, ella también está muy bien, y el niño sigue igual de estupendo.

Así que solo hablamos medio minuto, aunque el móvil pusiese 8 minutos. Aunque me costó no decir nada más, no lo hice. Solo que me alegraba de que ella estuviese bien. Ella también se alegra de que yo esté bien.

Y no tengo nada más que contar, porque no hubo nada más. Esto se está volviendo muy frío, pero no puedo hacer nada por calentarlo...



26 agosto 2006

Y va pasando el tiempo...



Hace tiempo que no escribo aquí. Últimamente estoy muy ocupado con el trabajo y tuve unos compromisos que no me dejaban descansar lo que debía, así que estaba sin ganas de sentarme al ordenador. Me habéis enviado un montón de peticiones para que os cuente algo, así que me he obligado a ello hoy.

La verdad es que no hay mucho que contaros acerca de Cosita y de mi, porque todo sigue igual. Ella sigue con su marido, según dice ella bien, no discuten, están progresando... en mi opinión, no es el obejtivo que debía alcanzar, pero bueno, están en ello. Y yo sigo igual que siempre, con mi trabajo, mis amigos, mis viajes, mis locuras, sigo ligando lo mismo de siempre, y sigo sin prestar a nadie la atención que quizás se merezca. Y sigo echando de menos a Cosita, sigo pensando mucho en ella.

Hace días que no hablamos nada, y desde hace 2 semanas solo hemos hablado dos veces por teléfono y una por la cam. Nada nuevo. Yo últimamente estuve más serio y menos divertido que de costumbre, pero por culpa del cansancio. Un día pedí a Cosita que viniese a verme, una noche en que su marido no setaba, pero tenía otros planes y no quiso. Lo entendí. Después, un par de veces Cosita ha insinuado la posibilidad de vernos, de acostarnos, algún día, pero le he dicho que no, que ahora que llevo un montón de tiempo sin verla y sin hacer nada y he sobrevivido, prefiero seguir así hasta el final. Es decir, o no verla más, o lo que sería fantástico, verla cuando deje a su marido.

Ya ven que de momento no hay nada nuevo. Sigue pasando el tiempo, y ya no llevo ni la cuenta de las eternidades que hace que no veo a Cosita. No sé si piensa en mi, si me va olvidando, o si cada día tiene más ganas de tenerme. Yo pienso mucho en ella, y sigo teniendo las mismas ganas de tenerla que al principio. Aunque me conozco, y creo que no falta mucho para que esas ganas empiecen a disminuir un poquito...

He puesto una canción que me recomendó Julio. Gracias. Es cierto que recuerda a mi... pero yo no necesito tiritas para el corazón, y si necesité más que pomada para mi rabia; ahora ya no...

Gracias a todos los que estáis por ahí. Espero que estéis pasando un agosto tan bueno como lo estoy haciendo yo, por mucho que me falte algo muy importante... Seguiré contando las novedades, cuando las haya, y cuando no procuraré dar noticias de lo que hago.

15 agosto 2006

¿Qué estará haciendo?

Ese es el pensamiento más repetido durante los últimos días. Muy a menudo. Me acuerdo muchísimo de ella, y supongo que está bien. La última vez que hablamos, hace hoy una semana, para decirle que me iba unos días, le dije que no me llamase, a no ser que me necesitase, hasta que acabasen los días que va a pasar con sus amigos, y lo está cumpliendo.

Y yo, pues por una parte estoy tranquilo, porque creo que está bien, y por otra parte tengo unas ganas locas de verla, que cada día son mayores...

Se me viene a la cabeza Pienso en ti, de Hilario Camacho.

10 agosto 2006

Poco tiempo, poco blog

Estos días he tenido muchísimo trabajo y poco tiempo, por eso no he escrito ene l blog. Y hastamediados de la semana que viene es probable que no vuelva a escribir. Me quedan muchas cosas que quiero decir, pero ya tendré tiempo.

Mientras tanto, sé que Cosita está bien, y yo también. La última vez que hablamos me dijo que me portase bien, y... por supuesto, que me portaré bien.

Ella estará con amigos este fin de semana, y espero que se lo pase muy bien.

Ya contaré más cuando vuelva. Siento no tener tiempo, pero es buenísimo, porque me va a servir para ganar un dinero que quería, ya sabréis qué... que si lo digo aquí se entera Cosita y no puede ser... de momento ;)

Gracias por pasaros por aquí. Y gracias por ser así, a ti, Princesita.

08 agosto 2006

Es fantástico que Cosita esté bien

Hoy he hablado con Cosita por la cam, un rato, no mucho. Me ha saludado y hemos estado hablando sobre cómo estamos, sobre todo ella. Y ella está bien.

Me ha dicho que me echa de menos, por la forma que tengo de hacerla reir, por lo que le decía... vaya, por lo mismo que yo a ella, porque lo pasamos muy bien juntos y porque nos queremos.

Pero que está bien. Y yo la he visto muy bien. Sigue sin estar convencida completamente de que su marido vaya a cambiar lo necesario, y sigue aformadno que si no es feliz lo dejará, pero la verdad es que van por buen camino. Estaba contenta, segura de sí misma.

El tiempo que hemos estado juntos ha sido muy bueno, y a ella le ha hecho mucho bien, después de todo... tiene mucha más confianza en sí misma, ha aprendido a luchar por ella misma, y un montón de buenas cosas más.

A mi me jode que ella sea feliz con su marido. Pero que ella sea feliz y que esté a gusto consigo misma es algo que me alegra como pocas cosas. Y que esté con su marido ya lo dije hace tiempo... no me importa, si es feliz. Ahora he visto que lo está siendo, y no me importa. Como digo, me fastidia que sea con él, pero me importa sobre todo ella.

Tenía ganas de saber de ella, después de tantos días, cómo no... Y me ha agradado mucho, nos hemos reído, hemos hablado en serio, hemos dicho tonterías... ha sido poco tiempo, pero una pasada.

Esta semana que viene llegan amigos suyos con los que siempre suele salir en verano, y el no quiere. Ha dicho que es una prueba de fuego para ver de qué es realmente capaz él por ella, de ver cuánto puede cambiar o no. Yo le he dicho dos cosas: una, que él hara lo mejor que sepa, y otra, que ella haga lo que crea que es bueno para ella, y no lo que quiera.

Yo me sigo sorprendiendo a mi mismo... porque quiero estar con ella más que cualquier otra cosa ahora mismo, y sin embargo, sigo animándola en lo que está haciendo, y deseándola suerte para que sea feliz, aunque no sea conmigo. Me sorprende por todo lo que me importa, y me ha dado por preguntarme a qué sería capaz de renunciar por ella... pero he preferido no responderme, por si acaso me sigo sorprendiendo, más aun.

Cosita sigue leyendo el blog, me lo ha dicho. Y me dijo que con cada post se le encoge el corazón... y no me ha acabado de gustar, porque creí que que lo que escribo le haría bien, aunque por otra parte es muy agradable saber que piensa en mi como lo hace. Le he dicho, que es lo que quiero, que no esté triste, que sonría cuando me recuerde, y así yo me sentiré bien, mejor. Quizás me mande un post para que lo ponga, con más momentos vividos juntos que ella recuerda.

También me dijo que un día vendría a mi ciudad y tomaríamos algo, para que en la tercera cerveza estuviese con ella y no tuviera que echarla de menos. Y me costó y me dolió un montón, pero le dije que no, porque creo que ahora que está más tranquila y mejor no le ayudaría mucho volver a pasar conmigo ese tiempo. Aunque me fastidio yo, porque... qué más quisiera yo que tomar esas cervezas con ella, mañana mismo!

Después de todo, me siento bien sabiendo que ella está mucho mejor. Hablar con ella hoy, verla en la cam, fue una descarga eléctrica que me recorrió todo el cuerpo... estaba preciosa. sus ojos, grandes y vivos, su pelo, precioso, hoy peinado, sus pómulos, sus hombros... Hacerla sonreir, y reirse a carcajadas, y ver continuamente una sonrisa en su boca, me llenaron de una felicidad increíble. Y a mi tampoco se me quitó esa sonrisa estúpida que pongo cuando la veo, y también me hizo reir con ganas.

Estaba realmente bonita. Sentí de verdad que no podía haber nada tan lindo en el mundo, y yo tengo parte de culpa de que esté así... es fantástica. Mientras escribo esto la recuerdo y de nuevo, no puedo quitar la sonrisa de la cara.

Seguiré soñando con ella, con su sonrisa y con su felicidad.

07 agosto 2006

La tercera cerveza

Y van tres veces, desde que Cosita y yo decidimos no vernos más, que tomo tres cervezas en un día. Yo no suelo beber, y ni me fastidia, ni me cuesta, sobre todo porque casi siempre conduzco yo.

Pero juntarme con unos amigos en el bar del pueblo de vez en cuando es un placer irrenunciable, y ahí las cervezas se beben a gran velocidad. Sin embargo, estos días, la tercera cerveza siempre está haciendo un efecto curioso en mi, los tres días el mismo: me hacen recordar a Cosita, y echarla de menos más de lo que lo hago habitualmente.

Porque sí:
tengo un gran corazón, y con él quiero a Cosita con todas mis ganas;
estos días me siento bien, sobre todo porque sé que ella estárá más tranquila;
y me he acostumbrado con los años y los golpes a buscar la parte buena entre lo malo;
a tener siempre un motivo por el que sonreir;
un fin por el que mirar hacia adelante.

Y soy feliz, a pesar de no estar con Cosita. Porque estoy muy a gusto conmigo mismo. Y eso es ya el paso más importante para ser feliz con alguien más. Por eso entiendo tanto y apoyo tanto a Cosita en que busque lo mejor para ella, porque más importante que esté conmigo, es que ella sea feliz.

A pesar de todo esto, la echo de menos. ¿Cómo no voy a hacerlo, si es lo que llevaba años soñando?

Y cada vez que acabo la tercera cerveza, ese sentimiento se acrecienta, me apago un poco, me alejo aunque siga junto a mis amigos, y recuerdo todos los momentos que vivimos, los que hay en el post anterior, y más. Sí, me siento triste en esos momentos. Dicen que la soledad es estar rodeado de gente y pensar solo en la persona que falta.

Afortunadamente, sé que las penas flotan y no caigo en la tentación de beber para ahogarlas; afortunadamente, soy fuerte como para permitirme unos momentos, quizá alguna hora, de tristeza; afortunadamente, tengo muchos mas motivos para recordar a Cosita con alegría, cariño y felicidad, que con tristeza; y afortunadamente tengo este blog, donde puedo escribir cómo me siento sin dar más explicaciones que las que yo me pida, que no suelen ser muchas.

Así que hoy ha sido un día en que he estado muy ocupado, muy entretenido, en el que he pensado muchas veces en Cosita, sin sentirme mal; luego, he tomado la tercera cerveza, y me he sentido triste y apagado, sin autocompasión ni nada así. La he echado de menos como pocas veces he añorado a nadie.

Y ahora, después de un tiempo, y antes de acostarme, vuelvo a sentirme bien. Vuelvo a recordar lo bueno, vuelvo a pensar que me quedan muchas cosas buenas que celebrar con tres cervezas, quizá incluso muchas de ellas junto a Cosita.

Vuelvo a ver todo lo que he vivido, y a imaginar lo que me queda, y vuelvo a sonreir. Que es quizás lo mejor de mi, mi facilidad para reirme y para sacar una sonrisa incluso en los peores momentos.

Les dejo una de mis frases de cabecera, y que un día le dije a Cosita, y ahora, si la lee, le pido que no la olvide:

SONRÍE SIEMPRE, aunque tu sonrisa sea triste,
porque más triste que una sonrisa triste
es la tristeza de no saber sonreir.